Siempre la Felicidad ha sido uno de los más grandes anhelos que como seres humanos deseamos alcanzar, sin embargo hay muchas acciones, hábitos, pensamientos, sentimientos, situaciones y realidades que nos alejan de ella, quedándose como una búsqueda quimérica o simple utopía. Si vemos la historia de la humanidad, es difícil encontrar prolongados momentos de felicidad colectiva, de alguna u otra manera se ha visto eclipsada por los deseos bélicos e iracundos de invasión y conquista, así como de falsos y erróneos dogmas. A pesar de toda nuestra historia, sigue siendo uno de los más grandes deseos tanto en lo individual como en lo colectivo.

Etimológicamente la palabra felicidad proviene del latín felicitas, felicitatis, que a su vez se deriva de felix, felicis que significa `fértil´, `fecundo´. La simple etimología nos equipara con la esencia de la naturaleza, ella es fértil y fecunda, una tierra bien cuidada y conservada tiene la posibilidad de hacer crecer las flores, frutos, verduras, semillas, y su vez proveerá de alimentos y de las condiciones necesarias para que las diversas especies puedan vivir en sus hábitats.

La felicidad ha motivado profundas reflexiones e investigaciones en distintas áreas del conocimiento: filosófico, político, cultural, social, económico, psicológico y científico. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española la felicidad es un “estado de grata satisfacción espiritual y física”, para Aristóteles la “felicidad es el significado y el propósito de la vida, el fin de la existencia humana”, para el filósofo Leibniz, “la felicidad es la adecuación de la voluntad humana a la realidad”, para Lao Tzu “la felicidad se podía lograr teniendo como modelo la naturaleza”. De acuerdo a la cosmovisión de la cultura del Totonacapan era necesario que el ser humano hallará su “staku”, palabra que se traduce como “estrella” y representa el “don” que todo ser humano detenta al nacer, la cuestión es descubrirlo y así una vez encontrado, la vida toma su propio sentido y se vive felizmente. Para la cosmovisión tolteca, el vivir era un arte, por ello se tenía que saber cómo y para qué vivir, así mismo para los pueblos originarios de México central, la felicidad era una condición que se tenía que alcanzar en base al mérito, es decir era algo meritorio y se tenía que merecer en base al servicio que se ofrendaba al pueblo.

La felicidad así como muchas otros anhelos que deseamos como seres humanos, puede entenderse entonces como una constante construcción tanto individual y colectiva. Se requieren de diversos ingredientes para que pueda ser creada y sostenida. Si empezamos a dotar a los niños y adolescentes de esos ingredientes lo más seguro es que sean adultos felices y plenos, por ende tendremos mayores posibilidades de construir sociedades más felices. Entre los ingredientes que pueden generar un estado de felicidad están: una sana autoestima; el acompañamiento apropiado para que los niños y jóvenes descubran sus dones-habilidades y potencialidades; el saberse escuchados, valorados, respetados y considerados; una alimentación sana y balanceada; rodearse de un medio ambiente sano; desenvolverse en un medio social amable que busque forjarse en virtudes y valores; crecer en un entorno familiar equilibrado; nutrirse de audiovisuales que sumen y dignifiquen al ser humano; desarrollar una mente auto-analítica y crítica para saber discernir con sabiduría; acercarles conocimientos filosóficos y éticos para que aprendan a valorar elementos intangibles del ser; dotarlos de una buena cultura financiera; acercarlos a espacios donde puedan desarrollar su creatividad través del arte, así como también el cultivo del cuerpo físico por medio del ejercicio, etc.

La felicidad es lo que siempre un buen padre y una buena madre desean para sus hijos. Es el motor principal de todos nuestros esfuerzos. Quizás no vivamos en familias y sociedades perfectas, tenemos errores, defectos y oscuridades, las cuales nos nublan el camino, sin embargo hay una parte luminosa dentro de nosotros que desea ser y sentirse feliz. De acuerdo a Mahatma Gandhi, “la felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”, por ello te invitamos a generar esa armonía para que alcancemos alguna día la felicidad en la colectividad.

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