Negociemos con el miedo.

En estos tiempos tan complejos que estamos viviendo como humanidad, el miedo es una de las emociones que más se esta presentando entre nosotros. Las malas noticias difundidas en los diversos medios de comunicación sobre diferentes temas fundamentales respecto al tejido social a nivel mundial, fácilmente nos generan escenarios pesimistas y sentimientos de miedo; el entorno inmediato se percibe complejo, y también hemos vivido de alguna u otra manera un deceso cercano de un ser querido o conocido, podríamos decir que como humanidad estamos en proceso fuerte de luto y de duelo. Con el cambio climático pensábamos que ya habíamos tocado fondo, sin embargo, no fue así, ahora con lo de la pandemia realmente estamos entendido el significado del ave fénix.

Entre los cambios fisiológicos inmediatos que genera el miedo sabemos que se incrementa el metabolismo celular; aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral; la coagulación sanguínea es mucho mayor. Si dejamos al miedo apoderarse de nosotros por un largo tiempo, entonces podemos suponer el impacto de los efectos dañinos que puede causarnos.

Estamos inmersos en un huracán de emociones y para ello necesitamos parar el miedo, no alimentarlo, incluso poner freno de mano a nuestra mente para que no ocupe mucho de nuestro espacio mental. ¿Cómo vamos a lograr esto? aplicando todas las técnicas de liberación emocional que están a nuestro alcance para gestionar todo esto que estamos viviendo, pensando y sintiendo.

Es de humanos reconocer que sí necesitamos ayuda y acompañamiento pisco-emocional y si no, nos la podemos brindar nosotros mismos, podemos recurrir no sólo a nuestro círculo inmediato que es la familia y amigos sino también a especialistas, leer un buen libro, escuchar una buena charla por internet, incorporarse a un grupo de acompañamiento psicoemocional, disfrutar de un pasatiempo o hacer algo de arte-terapia. Invertir en nosotros mismos es un acto de amor y de valor, a veces las inversiones no necesariamente son monetarias, sino también pueden ser inmateriales como es el mismo tiempo, intención, ganas y atención. Aprender a cuidar de nuestra salud emocional personal, también es cuidar a nuestra familia y por ende a la misma sociedad.

Así que para estos tiempos además de alimentarnos equilibradamente y fortalecer el sistema inmunológico, también requerimos nutrir a nuestros sentimientos y pensamientos con “buenos alimentos”, es decir “pensamientos pro-activos, ideas nobles, sentimientos bondadosos, imágenes mentales esperanzadoras, suspiros de paz, palabras de aliento, miradas de fortaleza, música de sanación, videos llenos de conocimiento, etc.” La única forma de negociar con el miedo es a través de auto-generarse estados de ánimo positivos, pro-activos, que irradien fortaleza y amor.

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